No es cierto que solo usemos un pequeño porcentaje de su capacidad. Y tampoco que se necesiten nuevas neuronas para aprender. Estos son algunos de los mitos sobre el cerebro que siguen muy extendidos en nuestra sociedad

“Sólo usamos el 10% de nuestro cerebro”

Esta afirmación no es cierta ni tiene ningún respaldo científico. La ciencia ha demostrado en muchas ocasiones que el cerebro no mantiene zonas en desuso y que funciona como un todo. Este mito se ha hecho tan popular que hasta hay libros y películas sobre ello, como la reciente película ‘Lucy’. Pero los estudios de neuroimagen han rechazado esa hipótesis. El reconocimiento facial, las emociones, el humor… todas ellas son funciones cerebrales que se producen por la activación de diferentes áreas del cerebro. No hay que pensar en el cerebro como un órgano formado por compartimentos separados. La realidad es que las neuronas se conectan unas a otras formando redes neuronales intrincadas que relacionan unas funciones con otras.

“En todas las personas existe una predominancia de uno de los dos hemisferios cerebrales”

La verdad es que el hemisferio cerebral izquierdo controla la parte derecha del cuerpo y es responsable de las funciones analíticas, numéricas, lógicas o el lenguaje. En el derecho se encuentran localizadas las funciones afectivas, la comunicación no verbal, la entonación del lenguaje o el componente afectivo del mismo. Sin embargo, las diferentes aptitudes que tenemos no tienen nada que ver a la predominancia de un hemisferio cerebral.

“El cerebro se apaga mientras dormimos”

El sueño es un proceso activo en el que tienen lugar mecanismos fundamentales para el organismo, como la consolidación de la memoria. Es un proceso dinámico en el que tienen lugar 5 fases del sueño. Dormir es fundamental para el organismo. Por eso, cuando no descansamos adecuadamente disminuye el rendimiento en general.

“Para aprender, el cerebro genera nuevas neuronas”

No es cierto. Lo que ocurre en los procesos de aprendizaje es que se establecen nuevas conexiones, abriendo nuevas redes o potenciando las ya existentes. También ocurre al contrario. Si las redes neuronales no se utilizan se van perdiendo. Este mito está relacionado con otro que también está bastante difundido y que dice que hay cosas que sólo pueden aprenderse de niños.

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