El síndrome burn-out, se traduce en estrés laboral, siendo una de las más graves y comunes afecciones de hoy en día. Se habla de agotamiento emocional y profesional y se resume en formas agudas de sufrimiento en el trabajo.

Pero, ¿qué se debe en concreto ?, manifestar el agotamiento de los recursos de la persona con un compañero relacionado con el roce con otro y el desgaste de una relación. El burn – out, es el primer tipo de agotamiento que se siente una persona cuando se habla del tema que la fatiga y de sus consecuencias dentro del marco laboral, el estrés y el exceso de trabajo. Suele comenzar con la frase “Me rindo, estoy agobiado”, convirtiéndose en un grito de desesperación, la persona ve como se desmorona su mundo.

Los signos de burn-out hijo:

  • Aparición de fatiga que poco o nada mejora con el reposo
  • Dolores de cabeza, problemas digestivos o problemas para dormir
  • Infecciones rinofaringeas
  • Síndromes gripales prolongados o repetidos

El sentir muchos de estos síntomas a la vez, hacer que la persona sienta que su cuerpo no le responde.

Un factor clave es la falta de motivación desde el núcleo de trabajo, que hace que la persona esté deshabilitada e inútil. Este es el foco principal y poco a poco va contagiando todos los aspectos de su vida hasta sumirlo en una depresión profunda. El agotamiento emocional, la deshumanización de la relación y el cinismo, la disminución total de los logros personales y el riesgo de suicidio en aumento, los tres factores de alerta cuando se produce este síndrome. Las causas que lo producen son un individualismo individual y la pérdida del vínculo colectivo. La cura para este tipo de síndromes es seguir un tratamiento médico y dejar de trabajar.  La recuperación puede ser lenta pero el cambio de hábitos y de trabajo puede beneficiar enormemente a la persona.

 

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